Las palabras son solo aire, trazos difusos en una hoja de papel arrugada.
Tus palabras se las lleva el viento o se me clavan como estacas.
Las palabras mienten, no son sinceras, engañan al ojo y al corazón.
Tus palabras me producen dolor, un dolor que se aferra al estomago y no me deja comer, un dolor que me desangra lentamente, un dolor que me ciega y me tortura.
Las palabras son solo letras compuestas que lograron que un día te diera mi alma negra…
Las palabras se van con el viento mientras lloro observando mi repugnante reflejo en el epejo.
martes, 15 de diciembre de 2009
lunes, 30 de noviembre de 2009
Capitulo 2. La Habitacion

Me duele la cabeza. La habitación tiene un terrible olor a ocre y creo que voy a vomitar.
Todo da vueltas y mientras a oscuras tanteo la pared en busca del interruptor maldigo a Dios entre susurros.
Al fin.
Mi cuarto esta extrañamente diferente. Las paredes rojas parecen estar perdiendo su pintura mientras los cuadros de las paredes están torcidos hacia la izquierda.
- ¿Edd?- grito.- ¿Edd, amor? ¿Estas por hay?
No contesta nadie. Habrá vuelto a dormirse en el salón con los tapones.
Desde que caí enferma hace once meses no duerme conmigo, ni me toca, ni me dice que me ama… ni tan siquiera parece vivir en la misma dimensión que yo. Si al menos los médicos supieran que es lo que me pasa podría morirme en paz y él seria libre pero… no ocurre nunca. Al principio no me dieron más de un par de semanas, luego un mes y ahora están desconcertados. Mi cuerpo y mi cerebro se mueren, pero a un ritmo inconstante. A veces rápido. Otras lento.
Tengo sed. Y me gustaría fumarme un cigarrillo, pero para eso tendría que robarle a Edd el paquete que guarda en el bolsillo de su camisa. Lo primero es levantarse.
Despacio pongo los pies en el suelo. Esta frío.
Entonces lo veo. El bajo de mi enorme camisón blanco esta manchado de…. No puede ser.
Con cuidado lo toco. Esta húmedo. Me llevo los dedos a la nariz y asustada confirmo mis miedos. Es sangre.
Como una loca me levanto corriendo y empiezo a dar vueltas. Todo parece moverse. Los muebles, los libros, la luz, la cama… todo.
- ¡Edd!... ¡Edd ven, por lo que mas quieras!!
La puerta se abre deprisa y Edd aparece con los ojos rojos de cansancio y alterado. Parece que le e despertado.
- Edd, ayúdame.
Pero Edd no hace nada. Solo respira con fuerza mientras me mira.
- Edd.
La pared de mi espalda parece deshacerse para dar paso a algo que no es de este mundo.
- Edd. ¡Ayúdame joder!
Asustada me tire al suelo y mientras me abrazaba por las rodillas pensaba en algo que me alejara de ese lugar. De esa habitación que ahora estaba apunto de venirse abajo.
Lo que yo no sabia en ese momento es que era de día. Que la habitación estaba perfectamente. Que el bajo de mi falda estaba limpio… pero lo que no tenia ni idea es de que NO estaba loca.
Edd, asustado, llamo a Frank Misery para que viniera a ver a su pequeña Alice y descubrir que pasaba por su mente para estar tan asustada en el suelo.
Todo da vueltas y mientras a oscuras tanteo la pared en busca del interruptor maldigo a Dios entre susurros.
Al fin.
Mi cuarto esta extrañamente diferente. Las paredes rojas parecen estar perdiendo su pintura mientras los cuadros de las paredes están torcidos hacia la izquierda.
- ¿Edd?- grito.- ¿Edd, amor? ¿Estas por hay?
No contesta nadie. Habrá vuelto a dormirse en el salón con los tapones.
Desde que caí enferma hace once meses no duerme conmigo, ni me toca, ni me dice que me ama… ni tan siquiera parece vivir en la misma dimensión que yo. Si al menos los médicos supieran que es lo que me pasa podría morirme en paz y él seria libre pero… no ocurre nunca. Al principio no me dieron más de un par de semanas, luego un mes y ahora están desconcertados. Mi cuerpo y mi cerebro se mueren, pero a un ritmo inconstante. A veces rápido. Otras lento.
Tengo sed. Y me gustaría fumarme un cigarrillo, pero para eso tendría que robarle a Edd el paquete que guarda en el bolsillo de su camisa. Lo primero es levantarse.
Despacio pongo los pies en el suelo. Esta frío.
Entonces lo veo. El bajo de mi enorme camisón blanco esta manchado de…. No puede ser.
Con cuidado lo toco. Esta húmedo. Me llevo los dedos a la nariz y asustada confirmo mis miedos. Es sangre.
Como una loca me levanto corriendo y empiezo a dar vueltas. Todo parece moverse. Los muebles, los libros, la luz, la cama… todo.
- ¡Edd!... ¡Edd ven, por lo que mas quieras!!
La puerta se abre deprisa y Edd aparece con los ojos rojos de cansancio y alterado. Parece que le e despertado.
- Edd, ayúdame.
Pero Edd no hace nada. Solo respira con fuerza mientras me mira.
- Edd.
La pared de mi espalda parece deshacerse para dar paso a algo que no es de este mundo.
- Edd. ¡Ayúdame joder!
Asustada me tire al suelo y mientras me abrazaba por las rodillas pensaba en algo que me alejara de ese lugar. De esa habitación que ahora estaba apunto de venirse abajo.
Lo que yo no sabia en ese momento es que era de día. Que la habitación estaba perfectamente. Que el bajo de mi falda estaba limpio… pero lo que no tenia ni idea es de que NO estaba loca.
Edd, asustado, llamo a Frank Misery para que viniera a ver a su pequeña Alice y descubrir que pasaba por su mente para estar tan asustada en el suelo.
viernes, 13 de noviembre de 2009
CAPITULO 1. LA MUJER DE ROJO
Me encanta hacer aros con el humo del cigarro. Es una actividad de lo más relajante cuando uno se despierta a media noche. Disfruto dándoles vida, forma y otorgándoles una placida muerte mezclándose con el contaminado oxigeno de esta ciudad.
La ciudad. Un cúmulo de ruidos sordos y personas pidiendo a gritos una brizna de vida. Así… así es como me siento.
Mi nombre es Frank, Frank Misery, saxofonista arruinado para unos y un futuro alcohólico para otros. Aunque… yo no creo que eso me defina. Detrás de mi una figura da vueltas entre las sabanas blancas y azul eléctrico mientras tiro el cigarro al vació.
El aire es calido, pegajoso, grisáceo y acogedor como el vientre materno. Me quedaría quieto contemplando las luces durante el resto de la noche sino fuera por que el cerebro me pide a gritos un descanso.
Cierro las puertas del balcón y me acerco silencioso como un cazador a la cama. Ella despierta, me mira y sonríe placidamente. Debo admitir que es preciosa.
Como una gata salvaje me arranca la camiseta y araña el tatuaje que abarca mi espalda, hombros y parte del pecho. Le encanta sentir mi peso mientras la beso.
La mañana hace su aparición. Abro los ojos. La resaca es horrible y en mi costado reposa una cabellera rojo sangre. Despacio me incorporo y finalmente me levanto de la cama.
Este dolor es execrable, angustioso… me acerco a la ventana. El sol alumbra sobre una nube toxica reflejando su luz en el dorado de mi saxofón. De repente una delicada mano recorre mi espalda. Es ella. Giro rápidamente y le sujeto fuerte la muñeca mientras la miro a los ojos.-Me encanta cuando eres brusco conmigo- Dice tras pasar la lengua por sus labios.Gabriel es así. Sensual y delicada y al mismo tiempo violenta y pervertida. A menudo me suplica que la agarre fuerte del cuello o que la muerda. Yo no me opongo. La amo… y creo que ella también me ama a mí.
Veloz como una gacela se gira y camina hacia el reproductor. De la nada las notas de Machine Gun de Jimi Hendrix producen una corriente de electricidad en su cuerpo. Mientras se pone su vestido rojo no cesa de moverse. A un lado, al otro, arriba y abajo.Sin previo aviso se detiene.-Tengo que irme Frank. Mas tarde te vere...¿te parece bien a las ocho?- "Todo lo que tu digas esta bien" pienso mientras me acerco y la beso. Me muerde los labios con furia y se va dejando tras de si una estela roja que despierta en mi algo salvaje.
De repente... el telefono suena. En la pantalla leo el nombre de Edd y al microsegundo contesto.
- Frank!! ven corriendo!! se trata de Alice.
Apurado me pongo la chupa de cuero y me enciendo cigarrillo sin saber que así comienza el final para mí.
La ciudad. Un cúmulo de ruidos sordos y personas pidiendo a gritos una brizna de vida. Así… así es como me siento.
Mi nombre es Frank, Frank Misery, saxofonista arruinado para unos y un futuro alcohólico para otros. Aunque… yo no creo que eso me defina. Detrás de mi una figura da vueltas entre las sabanas blancas y azul eléctrico mientras tiro el cigarro al vació.
El aire es calido, pegajoso, grisáceo y acogedor como el vientre materno. Me quedaría quieto contemplando las luces durante el resto de la noche sino fuera por que el cerebro me pide a gritos un descanso.
Cierro las puertas del balcón y me acerco silencioso como un cazador a la cama. Ella despierta, me mira y sonríe placidamente. Debo admitir que es preciosa.
Como una gata salvaje me arranca la camiseta y araña el tatuaje que abarca mi espalda, hombros y parte del pecho. Le encanta sentir mi peso mientras la beso.
La mañana hace su aparición. Abro los ojos. La resaca es horrible y en mi costado reposa una cabellera rojo sangre. Despacio me incorporo y finalmente me levanto de la cama.
Este dolor es execrable, angustioso… me acerco a la ventana. El sol alumbra sobre una nube toxica reflejando su luz en el dorado de mi saxofón. De repente una delicada mano recorre mi espalda. Es ella. Giro rápidamente y le sujeto fuerte la muñeca mientras la miro a los ojos.-Me encanta cuando eres brusco conmigo- Dice tras pasar la lengua por sus labios.Gabriel es así. Sensual y delicada y al mismo tiempo violenta y pervertida. A menudo me suplica que la agarre fuerte del cuello o que la muerda. Yo no me opongo. La amo… y creo que ella también me ama a mí.
Veloz como una gacela se gira y camina hacia el reproductor. De la nada las notas de Machine Gun de Jimi Hendrix producen una corriente de electricidad en su cuerpo. Mientras se pone su vestido rojo no cesa de moverse. A un lado, al otro, arriba y abajo.Sin previo aviso se detiene.-Tengo que irme Frank. Mas tarde te vere...¿te parece bien a las ocho?- "Todo lo que tu digas esta bien" pienso mientras me acerco y la beso. Me muerde los labios con furia y se va dejando tras de si una estela roja que despierta en mi algo salvaje.
De repente... el telefono suena. En la pantalla leo el nombre de Edd y al microsegundo contesto.
- Frank!! ven corriendo!! se trata de Alice.
Apurado me pongo la chupa de cuero y me enciendo cigarrillo sin saber que así comienza el final para mí.
sábado, 7 de noviembre de 2009
Espero que lo leas
No me obligues a mirarte.
No me pidas lo imposible.
Aquí tienes, tus papeles, y ahora corre, buscate a otro que te aguante.
¿Quieres saber lo que pienso?
¿Quieres saber lo que pienso?
Apestas, me nublas la vista, me impides ser yo mismo.
Si quiero tocarme lo haré, si quiero largarme me iré…por que ya no tengo por que aguantarte.
Ahora,
Si quiero tocarme lo haré, si quiero largarme me iré…por que ya no tengo por que aguantarte.
Ahora,
yo solo,
ahogare mis penas en Wisky del DÍA mientras tú corres y le lloras a tus amigas.
Tranquila pequeña,
tras un par de tragos y unas pajas no me acordare ni de que existías…
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