
Lo intento. Primero despacio, pensando con sensatez, procurando no darle ventaja a mi enemigo. Luego deprisa, sin pararme a razonar los impulsos que cruzan a través de mis axones….
¡Calla! No quiero escucharte. Deseo expulsarte. Lárgate lejos y no vuelvas ¡maldita sea! Mis pensamientos fluyen en mi contra. Me arrastran a contracorriente produciéndome crueles calambres en las piernas.
Observo con la mirada perdida aquello que me rodea. No lo entiendo, estoy perdida como Alicia en el país de las maravillas, rodeada de locos, de acciones inexplicables y lo único en lo que soy capaz de pensar es en que quiero romperle la boca a alguien.
Si mis músculos respondieran me liaría a patadas con esa anciana que me mira mal, con ese hombre que lee sentado junto a una embarazada de pie que mira compungida, pegaría a esa panda de niñatos que gritan al fondo del vagón....
Estoy tan cabreada con el mundo que no soy objetiva.
Seguramente todo este bien a mi alrededor aunque sea incapaz de verlo.
De nuevo mis ideas me maldicen y con desesperación me cubro la cara desesperadamente. ¡Dios! ¡Déjame gritar! Haz que pare este cauce de delirios corruptos. Ni montañas de prozac me salvaran ahora de esta…
Un dolor abdominal se cruza en mi camino y me retuerzo rezando por una camisa de fuerza de color blanco muerte mientras rezo muy muy rápido por encontrar una droga natural que me calme los nervios…
¡Calla! No quiero escucharte. Deseo expulsarte. Lárgate lejos y no vuelvas ¡maldita sea! Mis pensamientos fluyen en mi contra. Me arrastran a contracorriente produciéndome crueles calambres en las piernas.
Observo con la mirada perdida aquello que me rodea. No lo entiendo, estoy perdida como Alicia en el país de las maravillas, rodeada de locos, de acciones inexplicables y lo único en lo que soy capaz de pensar es en que quiero romperle la boca a alguien.
Si mis músculos respondieran me liaría a patadas con esa anciana que me mira mal, con ese hombre que lee sentado junto a una embarazada de pie que mira compungida, pegaría a esa panda de niñatos que gritan al fondo del vagón....
Estoy tan cabreada con el mundo que no soy objetiva.
Seguramente todo este bien a mi alrededor aunque sea incapaz de verlo.
De nuevo mis ideas me maldicen y con desesperación me cubro la cara desesperadamente. ¡Dios! ¡Déjame gritar! Haz que pare este cauce de delirios corruptos. Ni montañas de prozac me salvaran ahora de esta…
Un dolor abdominal se cruza en mi camino y me retuerzo rezando por una camisa de fuerza de color blanco muerte mientras rezo muy muy rápido por encontrar una droga natural que me calme los nervios…

