La primera vez que vi a Donna Carter creí que el corazón me daba un vuelco. Parecía un ángel con su vestido blanco y las cintas en el pelo. Chapoteaba tranquila con los pies en una charca mientras cantaba una dulce canción infantil…
El sol brillaba sobre los verdes prados de Chalston Hill, la residencia de la familia Bush.
Charles Bush, el señor de la casa, observaba tranquilo como Abie, su hija mayor, bordaba a sus pies sobre el césped mientras tomaba té con leche.
El día era maravilloso y con suerte podría aprovechar el resto de la tarde para cabalgar con sus dos hijos mientras su querida esposa descansaba en el salón cubierta de mantas.
Respiro con fuerza intentando absorber el aroma de las flores que se esparcían cuidadosamente por el prado, el sonido del rió tras los establos se le clavaba en la cabeza pidiéndole a gritos que se relajara, y eso era justo lo que pretendía hacer
Katherine Mars entro con Roger sujeto por la oreja con las mejillas encendidas mientras el niño se quejaba por el dolor.
- ¿Señor Bush?
Charles dejo la taza sobre la mesa mientras rezaba por quitarse a esa mujer de encima cuanto antes.
- ¿Si señorita Mars?
Abie dejo su bordado sobre las rodillas y observo a aquella odiosa mujer. Llevaba un vestido negro con pequeños encajes a la altura de la garganta que la hacían parecer más alta de lo que era, su pelo, castaño y seco, estaba sujeto con un moño alto que le tiraba de la piel de la frente. A sus veintiocho años, Abie supuso, que ya nunca conseguiría un buen marido que la quisiese tanto como su papa a su mama.
- Este… diablillo que tiene por hijo- Tiro con más fuerza de la oreja del muchacho y este emitió un pequeño lamento.- Se a dedicado toda la hora de clase tirandome papelitos y… no contento con eso después me a insultado y se a puesto a correr como un endemoniado hasta que e logrado atraparle.
- Señorita Mars le pido disculpas y le aseguro que Roger recibirá un castigo legítimo.
- Eso espero Señor Bush, no tengo por que soportar que nadie me insulte.
Soltó al niño que corrió a los brazos de su hermana que lo miraba llena de adoración. Ella era su protectora y sabía que pasara lo que pasara siempre encontraría un refugio entre sus brazos.
- Ahora, debo irme Señor Bush, como ya le dije e decidido pasar el verano con mi madre en Londres, la pobre esta muy enferma.
- Espero sinceramente que se recupere pronto Señorita Mars.
- Con la ayuda de Dios todo es posible.- Se llevo las manos al pecho y miro al cielo un instante.- Espero que cuando vuelva este niño aprenda modales y a comportarse en una clase.
- No se preocupe, esto no volverá a suceder.
Katherine miro al pequeño una vez más antes de darse media vuelta y emprender la marcha a su habitación. Tenia que dejarlo todo listo para cuando el carruaje la llevara a Londres.
Charles observo el dulce contoneo de la institutriz hasta que desapareció al entrar de nuevo en la casa.
Entonces giro su rostro y encontró a su pequeño Roger asomando la cara entre los brazos de su hermana.
- Roger James Bush- Dijo su padre mientras se levantaba de la silla- ¿Se puede saber que le dijiste a la Señorita Mars? Y no digas que nada, tu y yo ya nos conocemos jovencito.
Abie dejo que su hermano se pusiera de nuevo en pie mientras le sonreía.
- Señor, le dije que era…- sollozo mientras se pasaba la manga de su chaqueta azul por la nariz- … que era un vieja solterona y acabaría sola criando gatos y perros tan malolientes como ella.
Abie rió a carcajadas. Su padre la recrimino con la mirada e inmediatamente la joven se puso la mano en la boca para intentar calmarse. Pero no lo lograba, su hermano pequeño había dado en el clavo.
- Hijo mío, eso esta mal, pero que muy mal. Debes respetar a la Señorita Mars, es tu institutriz y la debes un respeto, además, a las damas siempre hay que decirle cosas bonitas.
- Pero no a ella papa, es horrible, la odio.
- La odias por que es la única que no te consiente, y los demás deberíamos hacer lo mismo si persistes en tu comportamiento
Roger agacho la cabeza fingiendo estar arrepentido. Quizás así s padre se olvidaría pronto del incidente y lo llevaría a cabalgar junto con su hermana Abie.
Charles chasqueo con los dientes y se dio la vuelta. Era imposible enfadarse con ese niño.
- De acuerdo.- Dijo Charles inclinándose y revolviendo el cabello de su hijo.- ¿Prometes comportarte mejor a la vuelta de la Señorita Mars?
- Lo prometo papa.
- Bien entonces entrar los dos y decirle a vuestra madre que nos marchamos a cabalgar un rato hasta la hora de la cena. Yo iré a pedir que los ensillen.
Los dos niños corrieron hasta la casa ante la atenta mirada de su indulgente padre.
Abie vio a Katherine Mars regañando a Betty por haber manchado su vestido mientras Roger entraba en el salón a besar a su madre que leía arropada por el calor de las mantas mientras acariciaba su vientre.
Abie miro con desprecio a la institutriz antes de correr a los brazos de su madre sin saber que esa seria la última vez que vería a la Señorita Mars. Ella ya no regresaría. Moriría a causa de la tuberculosis junto con su madre en Londres pero, esa es otra historia.
lunes, 11 de enero de 2010
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